Economía Solidaria: local y diversa

Por: Rodrigo Rodríguez

Tuve la fortuna de conocer a la Dra. Laura Collin durante el 1er Encuentro Nacional de Agricultura de Responsabilidad Compartida, de la red Urgenci Latinoamérica, que se realizó en Morelia y Patzcuaro Michoacán en México del 6 al 8 de julio 2017.

Dra. Laura Collin

Dra. Laura Collin, julio 2017                      Foto: Rodrigo Rguez

Durante el encuentro pude escucharla y participar en un taller que coordinara explicando la construcción de mercados locales. Aprendizaje que agradezco por la oportunidad de compartir de cerca con varias organizaciones que creen en la economía solidaria para la creación de canales de intercambio, y en la adquisición de compromiso entre productores agrícolas y mercados alternativos.

Debo confesar, sin embargo, que el encuentro representó un descubrimiento personal, ante la diversidad de formas asociativas adoptadas y la satisfacción de saberme acompañado mientras yo mismo acompaño propuestas similares. Quedó claro en el encuentro que dichas propuestas están en construcción, pero que ya están haciendo aquello que se ve como futuro deseado, haciendo lo posible, lo que llamamos utopía, que como acertadamente lo dice la Dra. Collin, se concreta  mediante: “Prácticas pre figurativas, que construyen nuevas relaciones sociales, aun en el seno del capitalismo, donde emergen nuevas subjetividades y conductas reformuladas” (Collin Harguindeguy, 2014, p. 137).

libro Dra. Collin

Portada de libro. Economía Solidaria: local y diversa

Después de compartir en ese grupo,  el libro de la Dra. Collin,  Economía Solidaria: Local y diversa, se convirtió en lectura obligada para mí.

En el libro se puede entender la necesidad de una nueva forma económica ante la crisis civilizatoria que trastocó los procesos económicos de la atención de necesidades a la acumulación como propósito. Los intentos por una nueva economía y por una nueva manera de relacionarnos no son pocos, pero lograrán ser verdaderamente relevantes cuando esta nueva economía pueda reproducirse a sí misma de manera autónoma sin recurrir al capitalismo.

Propone sacar el dinero del centro de todas las relaciones, despojar a la economía del trono que ha tomado como la única poseedora de verdad, la cual dicta que aquella actividad que no se destina al lucro o a la toma de ventajas es irracionalidad. Voltear a ver otras racionalidades, una racionalidad distinta que valora y prioriza diferente.

No se trata de crear formas asociativas que disfrazan viejas prácticas en torno a un “capitalismo suave”, sino  ir a la medula del mismo y ser coherente con ir contra el consumismo, sin que necesariamente nos enarbolemos en  las grandes banderas ideológicas, pero con sí con un profundo rechazo por aquello que va en contra de la vida, del reconocimiento del otro, de la extinción de lo convivial.

Recuperar nuestras capacidades productivas, entrar en mercados locales, localizados, que existen con personas con nombre y apellido y que no se pierden en el anonimato del lenguaje de expertos  que hacen parecer que los mercados son autónomos sin intereses de por medio.

Es menester generar mercados incluyentes que valoren la cualidad, y la calidad de largo tiempo, tanto en los bienes y servicios como en quienes los proporcionan. Mercados que consumen menos energía y proporcionan más trabajo.

En buena medida el mercado debe cambiar desde la demanda, es decir, desde la satisfacción de necesidades y no desde la oferta que necesita necesariamente de la compulsión de consumir.

Hay una pista a manera de consigna: “producir más, comprar menos consumir mejor”

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Parte de los asistentes al 1er Encuentro Nacional de Agricultura de Responsabilidad Compartida. Michocán, México, 2017

El libro es analítico, no se queda en las respuestas fáciles desde lo deseado, se interesa por los datos, por el contraste empírico. Pero además, es  propositivo, con ejemplos claros y cercanos, con preguntas sugerentes que retan al lector. Es una invitación a cuestionarse, pero a ir construyendo aún en la duda, sin esperar el mapa completo, a ser sujeto, actor de cambio y no ceñirse a la contemplación.

 

 

Collin Harguindeguy, L. (2014). Economía solidaria: local y diversa. Tlaxcala, México El Colegio de Tlaxcala.

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Estrategias rurales de reproducción Social. La Agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

El libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa, nos presenta una tensión constante entre dos cosmovisiones del campo. Por un lado tenemos aquella llamada campesina y por otra la llamada agroindustrial, promovida por la visón de desarrollo derivada de la revolución verde.

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Portada del libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa

Tensión a la cual sólo es posible sobrevivir adoptando estrategias que permiten a los pobladores del campo adaptarse a tales condiciones.

Lo que sucede en Cuquio y en Ocotic, más específicamente, es reflejo de lo que los procesos sociales promovidos por la visión economicista neoliberal, voraz y  depredadora de aquello que no se ajusta a la lógica del consumo y el acaparamiento.

A través de los 6 capítulos en los que está divido el libro y que muestra la investigación realizada durante dos años con cercanía a los procesos y actores locales, el Dr. Espinoza muestra una crítica a la visión de desarrollo promovida por las acciones estatales y en concreto a las políticas de desarrollo rural que de ahí se derivan.

La “modernización” del campo, entendida como tecnificación y con orientación al mercado excedentario no logra del todo implantarse, una vez que no se ve acompañada de condiciones materiales, de infraestructura social, de política adecuadas a los pequeños productores y de acciones que pudieran orientarse a la independencia de insumos sintéticos para la producción.

Los pobladores del campo, en concreto de los que nos muestra el Dr. Espinosa, se ven envueltos en una red tejida entre una lógica de autosuficiencia y autoconsumo y los estímulos económicos de los programas sociales que tienden al subsidio y la dependencia.

La modernización como promesa al campo, que llega acompañada por décadas de extensionistas, sustitución de energéticos por aquellos fósiles, esquemas de comercialización orientados a la  venta a gran escala y fuera del comercio local, pautas de consumo con orientación en el marketing y el monocultivo como esquema productivo, conforman un modelo de civilización montado en la espera del “desarrollo, bienestar y progreso” que no acaban de llegar.

Dos temas centrales son tocados en el libro, temas que han ocupado cada vez mayor investigación y atención: la crítica al llamado “desarrollo” y el enfoque agroecológico en los sistemas agroalimentarios.

El estudio presentado, muestra dos brazos de la visión agroindustrial: el negocio a gran escala de las transnacionales representado en la producción de insumos para el campo y de los propios alimentos; y el acaparamiento y distribución de los mismos por cadenas multinacionales que dominan los precios y en buena medida los hábitos de consumo.

Atrapados en esta telaraña que representa dos cosmovisiones diametralmente distintas, los pobladores del campo adoptan medidas y acciones que respetan y reproducen prácticas campesinas tradicionales y acciones que demanda la modernización prometida, a la que se suman sin resultado satisfactorios.

La promesa de modernización, requiere de un proceso de descampesinización del espacio rural, una lógica extractivista, un consumo energético desmedido con altos costos sociales y medioambientales, los cuales son llamados eufemísticamente como externalidades.

El campo no es el mismo que aquel que la revolución verde dimensionó. Encontramos ahora una pluriactividad que combina la producción agrícola en el cuamil y el traspatio, con intentos de monocultivo en un número reducido de hectáreas, pero además con actividades industriales, emprendimientos económicos de manufactura, o venta y distribución de productos. Empleos de tiempo parcial, y la recepción de remesas.

Sus pobladores también han cambiado, un despoblamiento del  espacio rural hacia la búsqueda de oportunidades en las urbes o el tránsito a los Estados Unidos se vuelve la constante ante la realidad de pocas opciones de empleo tras la escolarización que alcanza apenas los primeros niveles.

A pesar de la historia de participación social de Cuquio. La investigación retrata un desencanto y añoranza por la toma de decisiones en colectivo. La participación organizada alcanza apenas la gestión de recursos a través del crédito o subsidios sociales, pero se vuelca a la aplicación de los mismos para la resolución de necesidades inmediatas.

Según da cuenta el autor del libro, se sigue la receta propia de la modernización, varias veces y en distintos sectores, pero nunca alcanza los resultados prometidos.

La propuesta adoptada por agroecología supera los linderos de los resultados medidos por el crecimiento económico. Va más allá del optimismo tecnológico que se desmarca de los procesos de reproducción social.

La propuesta alternativa de desarrollo que se dibuja incluye i) diversas de prácticas y discursos en torno a la modernidad, ii) la generación de condiciones estructurales y materiales que permitan el acceso a un satisfactor específico y iii) la construcción de la capacidad de agencia de los involucrados. Agencia que implica la posibilidad de debatir, discernir y reorientar el desarrollo como libertad.

No es por demás decir, que el recorrido gráfico que aporta la selección de fotografías incluidas en el libro y que son autoría del mismo investigador, facilita y enriquece la comprensión del proceso y resultados de investigación que ahora se nos presenta.

 

Libro:

Espinosa, M. A. (2017). Estrategias de Reproducción Social. La agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México Guadalajara, México Universidad de Guadalajara.

Nota: Presentación realizada en el Auditorio Adalberto Navarro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) Campus La Normal el 17 de Agosto 2017. Como parte de las actividades de la Maestría en Gestión y Desarrollo Social.

 

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Arrepentirse de ser madre

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez Guerrero

El arrepentimiento, es un sentimiento que parece no tener cabida cuando de mantener el orden social se trata. Mucho menos cuando éste tiene que ver madres-arrepentidascon la maternidad.

Se espera de todas las mujeres que tengan el deseo instintivo de ser madres y además de que lo hagan bien, es decir que cumplan el rol natural  y “normal” de la maternidad.

¿Pero hay madres que se arrepientan de serlo? La socióloga israelí Orna Donath, se encuentra en su estudio, con mujeres que abiertamente aceptan que convertirse en madres no fue lo mejor que les pudo pasar.

Estas mujeres tienen que enfrentar el mandato social de sumarse a la norma, de aceptar en público que la maternidad es una situación deseable pese a todas las calamidades de tener un trabajo de tiempo completo, y el cual, las obliga a renunciar a sus deseos e intereses personales.

Dichas madres son tratadas de egoístas, de anormales, de “confundidas”,  y se les presiona diciéndoles  que “ya pasará” “que al final descubrirán que “es lo mejor que les pudo suceder”, que “su esfuerzo valdrá la pena”, pero cuando en su libro muestra madres de  distintos niveles socioeconómicos, nacionalidades y edades (de ellas y sus hijos), muestra que el arrepentimiento es un sentimiento que puede perdurar a lo largo de la vida.

Pero no hay que confundirse, no es falta de amor a los hijos, ni fantasías de hacerles daño, es la posibilidad de verse en un presente sin la obligación de criar a un hijo y además de tener que “hacerlo bien”.

Dichas madres suelen esconder este sentimiento para sus adentros o mostrarlo sólo en las sesiones de terapia, ya que no pueden expresarlo a las parejas, a otros familiares, o incluso a otras madres sin ser juzgadas. La maternidad parece ser una decisión privada, pero se evalúa de forma pública.

El libro de Donath titulado Madres arrepentidas es una puerta de acceso para conocer el arrepentimiento y la ambivalencia ante la maternidad, pero además es sugerente ya que saca el tema de la academia y de su relación con características propias de las condiciones económicas, de la situación conyugal o del estado civil.

Es un libro que nos lleva a cuestionar el valor de reevaluar el pasado personal y de los dictámenes propios de una sociedad neoliberal y capitalista, basada en el espíritu del progreso y de la promesa del  logro futuro conseguido con el sacrificio presente. Evaluar el sentido utilitario y hedonista de detenerse a mirar el pasado, donde se dice que sólo tiene razón de ser si “recordamos para sentir un poco de nostalgia placentera y seguir”, o solo si miramos atrás para saber “qué hicimos mal” y buscar remediarlo.

La autora nos lleva con los datos recolectados en sus entrevistas y casos, a concebir a las madres como seres humanos y a la maternidad como una relación entre dos individuos y no como una obligación.

Sin duda un libro que debe leerse con la apertura propia de la comprensión empática.

 

Libros consultados:

Donath, O. (2016). Madres arrepentidas. Una mirada radical a la maternidad y sus falacias

 

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El mundo de los bienes. Hacia una antropología del consumo. (Reseña del libro)

Por: Rodrigo Rodríguez

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Autor: Mary Douglas/ Baron Isherwood

Reseña: Rodrigo Rodríguez Guerrero

 

El consumo parece ser un tema de expertos en economía, o en alguno de los casos, un tema en el que solo se interesan los creadores de marketing.

Mirar las tendencias de consumo y observar sus razones e implicaciones es algo que hemos dejado solo para aquellos que se interesan en maximizar ganancias. Es decir, lo dejamos a la economía convencional.

Pero el consumo también ha sido visto por otras disciplinas, entre ellas la antropología. El libro de Douglas e Isherwoord (Douglas, 1979), es un acercamiento serio y fundamentado a la antropología del consumo. En él se busca dar respuesta a preguntas tales como ¿Por qué la gente necesita mercancías? O ¿por qué la gente ahorra? En sus páginas se atiende tanto a la ciencia económica como a la antropológica, buscando hacer contraste para llegar a explicaciones de puntos oscuros o “cajas negras” donde la economía ya no logra abundar.

Ciertamente el interés principal se contrasta con la microeconomía, pero de este interés se desprenden explicaciones, que buscan llevarse de las acciones de la vida social cotidiana, a las de las naciones a través de la política.

Lejos de considera al consumidor como un sujeto presa de los impulsos de consumo provocados por trucos de mercadotecnia o de una visión en la cual el consumo responde solo a necesidades que pudieran catalogarse como básicas o suntuarias, en el libro se da un giro a mirar al consumidor como un individuo consciente que hace elecciones racionales ,y bajo el lente de la antropología, se pone en marcha una serie de explicaciones sustentadas en la observación de un tiempo antropológico que incluye la perspectiva misma del individuo en su trayectoria de vida.

Las mercancías dejan de ser solo objetos que se intercambian y se miran como símbolos culturales, que mediante su circulación, permiten establecer y mantener relaciones sociales que dan sentido al mundo de vida de las personas.

El intercambio de mercancías se observa como un proceso ritual que ayuda a dar sentido al “rudimentario flujo de acontecimientos”, como los mismos autores le llaman. El consumidor presentado busca construir un universo inteligible con las mercancías que elije.

Las mercancías entonces se visualizan como medios para alcanzar objetivos y no como fines en sí mismas.

La hipótesis central del libro expone que el objetivo del consumidor es operar un sistema coherente de información mediante el uso de servicios marcados.

Así las mercancías son expuestas como medios y no como simples objetos de deseo, en palabras puntuales de los autores: “como hilos de un velo detrás del cual palpitan las relaciones sociales”.

Finalmente los autores advierten, que las mercancías solo forman el perímetro de modelo y que atención ha de centrarse en el flujo de intercambios, lo cual no será ya solo objetos o servicios por moneda.

El libro que en su momento fue pionero del tema, guarda una vigencia digna de leerse o retomarse no solo por interesados en las ciencias sociales, si no por todo aquel que la curiosidad lo lleve a preguntarse cosas que se normalizan en las explicaciones económicas.

 

 

 

 

Douglas, M. I., Baron (1979). El mundo de los bienes. Hacia una atropología del consumo. México, DF.: Consejo Nacional para la cultura y la artes.

 

 

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Qué hay de la psicología mexicana en el contexto Iberoamericano

En el 2015 Rosario Valdés Caraveo y Alejandra Tamargo Rivero presentan un trabajo con carácter compilatorio en donde hablan de la situación de la Psicología Mexicana en el contexto Iberoamericano.

Imagen tomada de http://therapyassociates.net/mental-health/ con fines ilustrativos

Imagen tomada de http://therapyassociates.net/mental-health/ con fines ilustrativos

Y los datos que presentan son por demás interesante. Parten de decir que
en la década de los 40’s y 50’s la psicología se entendida fundamentalmente como una mezcla de psicoanálisis, psiquiatría y psicometría. Situación que se acentuaba por la falta de investigación y publicación científica en México. Sin embargo, el interés por la disciplina mantuvo un ascenso entre los aspirantes a psicólogos ya que entre 1960 y 1987 se pasa de 4 a 66 escuelas y departamentos de psicología y de 1500 estudiantes a 25000 en el país.

La investigación y la publicación como un criterio para medir el avance de la ciencia crece entre 1975 y 1990 teniendo un periodo difícil entre 1982 y 1987, como consecuencia de la crisis económica.

¿Pero en qué se interesa la psicología mexicana? Los autores del artículo mencionan que a pesar de la diversidad de enfoques, han sido cinco los predominantes:

Conductismo, psicología transcultural, psicología cognoscitiva de orientación norteamericana, psicología social de orientación norteamericana y el enfoque psiquiátrico- psicométrico.

En cuanto a los gremios de psicólogos mexicanos se mencionan los siguientes

Organización Año de origen Incidencia
Sociedad Mexicana de Psicoanálisis 1956 Nacional
Consejo Nacional de Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP) Nacional
Sociedad Mexicana de Análisis de la Conducta 1976 Nacional
El primer Colegio Nacional de Psicólogos Década de los 80´s Nacional
Sociedad Iberoamericana de psicología incorporada al Comité Ejecutivo de la Unión Internacional de Psicología Científica (IUPs y S) 1951 Internacional
Consejo Nacional de para la Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP) junto con otras organizaciones funda la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Psicología (FIAP) 2002 Internacional

Sin embargo también se reconoce que los Colegios no tienen un impacto real en la sociedad mexicana.

Las escuelas de Psicología se fundaron algunas dependientes de las facultades de Filosofía o Humanidades y otra dependiente de las de Medicina. Es decir, que aun en este sentido no han tenido la suficiente fuerza y autonomía, lo cual se refleja en sus planes de estudio.

En 1977, ya el CNEIP consideraba preocupante la heterogeneidad observada en los currículos de psicología.

EN 1980 López, Parra y Udarrama analizan 54 planes de estudios y llegan a las siguientes conclusiones:  a)Los planes de estudio se diseñaron en base a los criterios de los académicos respecto de los que consideraban importante de su visión de la disciplina, pero sin llevar a cabo una detección de necesidades y demandas sociales de la profesión; b) El 90% de las escuelas tenía un sistema académico tradicional: organizado por áreas y enseñanza tradicional; c) En la mayor parte de las escuelas (58%) el plan de estudios contenía un tronco básico y aras de semiespecilización; d) las escuelas públicas atendían a 74% de la población estudiantil, en tanto que las privadas solo atendían el 26%.

En las escuelas que se optó por formar psicólogos generales se privilegió lo teórico sobre lo práctico lo que afectó el “saber hacer” de los egresados, es decir lo necesario para resolver problemas en su área profesional.

Pues así la situación de la psicología mexicana según los investigadores citados. En conclusión es necesario mayor importancia a la investigación y la publicación de resultados, mayor número de planes curriculares acreditados, asociaciones gremiales con impacto real en la sociedad y sobre todo una formación más enfocada en la resolución de problemas prácticos de la disciplina.

Referencias:

Valdés Caraveo, R. y. T. R., Alejandra (2015). “La psicología mexicana en el contexto de Iberomérica.” Dosier. Psicología Iberoaméricana II: 86- 96.

 

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¿Cómo crear una cooperativa de trabajo?

La economía solidaria y alternativa tiene entre sus expresiones más sólidas y con mayor historia sistematizada la figura de Cooperativa. Entre los tipos de cooperativas el más reconocido posiblemente sea La Cooperativa de trabajo, o como se nombra en la Ley General de Sociedades Cooperativas: Sociedades Cooperativas de Productores de bienes y/o Servicios.

Según datos de Worldwatch Institute se estima que aproximadamente 100 millones de personas pertenecientes a 96 países forman parte de una cooperativa (Institute 2012). Según datos del Censo Económico realizado en 2009 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI 2009), al cierre del 2008 había 9,767 cooperativas en México que dieron empleo a 182,928 personas (INEGI 2009).

La ley citada anteriormente menciona que una

“sociedad cooperativa es una forma de organización social integrada por personas físicas con base en intereses comunes y en los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, con el propósito de satisfacer necesidades individuales y colectivas, a través de la realización de actividades económicas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios”. (Diputados 1994).

 

Las sociedades cooperativas deben observar en su funcionamiento:

I.- Libertad de asociación y retiro voluntario de los socios;

II.- Administración democrática;

III.- Limitación de intereses a algunas aportaciones de los socios si así se pactara;

IV.- Distribución de los rendimientos en proporción a la participación de los socios;

V.- Fomento de la educación cooperativa y de la educación en la economía solidaria;

VI.- Participación en la integración cooperativa;

VII.- Respeto al derecho individual de los socios de pertenecer a cualquier partido político o asociación religiosa, y

VIII.- Promoción de la cultura ecológica.

L’apòstrof, sccl., muestra un esfuerzo de sistematización para poder poner en marcha una cooperativa en España. Para el caso de México es imprescindible observar lo que dispone la Ley General de Sociedades Cooperativas, y el Consejo Superior Cooperativo que es el órgano representante del Movimiento Cooperativo Nacional.

A manera de acercamiento presentamos una versión que nos da idea de la posibilidad de integrar una cooperativa de trabajo, basado en lo que propone (L’apòstrof 2007).

  1. Conocernos bien, conocer a fondo las motivaciones que nos llevan a formar una cooperativa, compartir expectativas de futuro a corto, mediano y largo plazo.
  2. Elaborar un plan de negocios, la cooperativa igual que cualquier otro emprendimiento necesita una estrategia clara para incorporarse al mercado, aun cuando entendemos que su base económica no está a la par de la empresa capitalista tradicional, pero el mercado al que se sumará o enfrentará tiene sus propias exigencias. Uno de los mayores retos de la cualquier emprendimiento es su organización social y capacidad de operación.
  3. Escoger el nombre y registrarse, una cooperativa de este tipo debe tener al menos cinco integrantes y debe registrarse previamente ante notario y ante las autoridades que en la legislación le solicite.
  4. Configurar los estatutos sociales, estos deben votarse en asamblea y registrarse en el acta constitutiva.
  5. Acudir ante notario público, y cuidar todos los aspectos legales, para lo cual siempre es recomendable asistirse de un abogado o asesorarse con una unión de cooperativas, confederación de cooperativas o experto en el tema.
  6. Registrarse ante el Registro Público de comercio, insistimos con apoyo de un experto en el tema.

Es importante tener en claro que la conformación de la cooperativa no será el mayor reto, sino su gestión. En México hay ejemplos claros de cooperativas exitosas y todas tienen programas destinados a la educación cooperativa, ya que es parte de obligación legal y moral.

La cooperativa es una forma de figura jurídica y al optar por ésta debe haber una consciencia plena del por qué de su elección.

Estas pensando en formar una cooperativa, infórmate al respecto es tu derecho y oportunidad.

Para consultar:

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/143.pdf

http://www.cosucoop.org.mx/

http://ica.coop/es/

 

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Referencias:

Diputados, C. d. (1994). Ley General de Sociedades Cooperativas. DOF 13-08-2009. C. d. D. d. H. C. d. l. Unión. México, DF., Diario Oficial de la Federación.

INEGI (2009). Atlás de los censos económicos 2009. I. N. d. E. y. Geografía. Mexico.

Institute, W. (2012). “Emerging Co-operatives.” Retrieved 13 mayo 2015, 2015, from http://vitalsigns.worldwatch.org/vs-trend/emerging-co-operatives.

L’apòstrof, s. (2007). ¿Cómo crear una cooperativa de trabajo? ¡Participación! Una caja de herramientas para la economía solidaria. C. Nordan. Barcelona, España, Nordan, Comunidad: 27- 42.

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La re individualización laboral como vanagloria del free lance

Posiblemente y si perteneces al grueso de la población, la “calidad de vida” de tus padres

fue mejor que la de tus abuelos, y la tuya mejor que la de tus padres, pero tal vez ahora dudes que la de tus hijos será mejor. Es decir, les espera un futuro más incierto.

Y es que hace un par de décadas aun podíamos pensar en una movilidad social ascendente, de tal manera que lo esperado era que haciéndote de las condiciones de un empleo estable y un grado escolar mayor, podías tener conquistas laborales en lo personal que te ayudarían a avanzar en la escala social. Sin embargo la movilidad social, cada vez es más complicada o incluso lleva a un declive, un descenso en lugar de llegar a mejores puertos.

Una condición puede ser utilizada para pensar en este cambio en la percepción de posibilidades para la escalada social: La condición laboral.

Y es que existen grandes diferencias en la condición laboral actual y la propia de los años 70’s- 80’s, donde la el contrato individual del trabajador era la excepción y en cambio el contrato colectivo favorecía la adquisición y conservación de derechos laborales, y en ellos los derechos sociales.

En la medida que una persona lograba insertase en la vida laboral y ésta inserción se hacía bajo la protección de un contrato colectivo, se cobraba fuerza para la exigencia de derechos tales como el seguro social, el fondo de vivienda, la jornada laboral fija, y otros tantos derechos que hoy parecen estar en extinción.

La presencia de un actor social colectivo que podía mediar y presionar a empleadores y empleados, facilitó que un par de generaciones crecieran incluso con el discurso moderno de ser sujetos de derechos. Y en efecto lo eran, y en efecto los derechos sociales son producto de la modernidad propia del capitalismo industrial, cuando los actores sociales logran figuras fuertes como la del sindicato, que aun con sus negras historias, lograba la interlocución y la negociación.

En lo que ahora han llamado el capitalismo postindustrial (Castel, 2010), nos encontramos de frente con una nueva estrategia capitalista: la re individualización de los sujetos.

En la medida que se debilitan los colectivos, el individuo queda a expensas de un contrato particular entre empleado y empleador (en el mejor de los casos que existe un contrato). El individuo deja de ser llamado trabajador, para ser “operador” o “socio”, con lo cual asume tareas concretas que tienen inicio y fin, y/o un riesgo compartido con el dueño del capital, sin que comparta los beneficios de los dividendos.

El nuevo esquema obliga a que cada individuo se haga cargo de su trayectoria profesional, que se gestione un currículo laboral, el cual debe presentar en todo momento para demostrar que tiene habilidades para trabajar por proyecto, para reinventarse y reciclarse al fin de cada proyecto, para enfrentar la adversidad de la incertidumbre laboral. Un modelo de trabajo del que se le dice al nuevo individuo que debe estar orgulloso, un modelo gerencial, en el cual para conseguir mejor posición social debe asumir el riesgo de renunciar a los derechos laborales y con ellos a posibilidad del ejercicio de los derechos sociales.

Las nuevas generación lo asumen e incluso se vanagloria la figura del free lance, la “proyectitis”. La llamada flexibilidad laboral.

Ante la presencia de nuevas figuras de trabajo no debe perderse de vista que estamos ante una construcción histórica, que ha dejado de pensar en los desocupados del mañana, debido a la edad y de la disminución de la fuerza de trabajo impulsada a través del retraso o la renuncia a constituir familias para priorizar la formación escolar, arriesgar ante la falta de certeza laboral o sencillamente por asumir, que la re individualización no es producto de una construcción histórica, es decir una condición que no es dada de por sí, sino que, reitero, es una condición en construcción.

 

 

Castel, R. (2010). Prefacio. Una gran transformación El ascenso de las incertidumbres. Trabajo, protecciónes, estatutos del individuo. (pp. 15- 55). Buenos Aires, Argentina.: Fondo de cultura económica de Argentina.

 

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¿Desarrollo alternativo o Alternativas al desarrollo ?

Cuando hablamos de desarrollo es frecuente pensar en crecimiento de las condiciones económicas. Esto no es azaroso ya que la noción de desarrollo se asocia a la de crecimiento, sin embargo no son sinónimos.

El crecimiento implica una relación lineal, donde cambiarán las característica cuantitativas de una situación o cosa, implica que las modificaciones no serán substánciales pero si perceptibles en el paso del tiempo. Más aún la idea de crecimiento hace pensar que sólo es cuestión de tiempo para alcanzar el estado deseado.

Por otra parte el desarrollo tiene implicaciones cualitativas, de tal manera que lo que encontramos al otro lado del proceso no es necesariamente lo mismo que ha iniciado, sino que puede ser incluso una transformación radical. Así que el énfasis no está en la meta sino en el trascurrir del proceso.

Lo que mantienen un común estos términos y una de las razones por las cuales se confunde o se manipula tergiversándolo, es que hablamos de procesos, es decir de situación que podemos identificar un estado actual y etapas que lo llevan a un estado final. Aquí hay que tener cuidado ya que el término “proceso” es también uno de los favoritos al momento de encontrar muletillas para evitar dar mayores explicaciones.

Por esta razón en es que algunos autores evitan hablar de desarrollo alternativo cuando hablan con referencia a la economía y prefieren hablar de alternativas al desarrollo. Según lo explica Boaventura De Sousa Santos (Boaventura, 2001), existen dos ejemplos: El desarrollo sustentable y el Ecofeminisno.

El desarrollo sustentable llama la atención a la contradicción que guardan estos términos, ya que la manera en que se usan actualmente hacen pensar en crecimiento y no es desarrollo, es decir, que hablan de uso de recursos por la misma vía de siempre solo que de manera racional, lo cual no puede mantenerse en el tiempo. No tiene una transformación substancial.

Por su parte el Ecofeminismo, insiste en que no se trata solamente de incorporar a las mujeres a la manera capitalista y patriarcal de producción, sino que en lugar de hablar de “incorporación” se debería hablar de “recuperación” de formas de entender el mundo que fueron marginadas.

Lo que hay de fondo en estas discusiones, es que tocan de manera profunda la vida cotidiana. Podemos hablar de lo “terrible” de la acumulación, pero optar por un estilo de vida que busque satisfacción en formas no económicas ya es algo mucho más complicado.

Esto puede llevarse a otros ámbitos no necesariamente económicos, por ejemplo, la alimentación. Lo importante no es comer más, sino nutrirse mejor. Lo importante no sería producir más, sino hacerlo cualitativamente más sano. Si habláramos de empleo, podríamos pensar que no queremos solo más trabajos, sino que queremos que estos aporten mejores condiciones y seguridad para el empleado.

En resumidas cuentas, para alcanzar ese estado distinto al actual de las cosas, al que llamamos Desarrollo, es menester realizar acciones cualitativamente diferentes.

Un llamado a pensar- actuar considerando las alternativas a lo que nos han enseñado. Es decir, desaprender y reaprender.

 

Mtro. Rodrigo Rguez

 

Para consultar:

Boaventura, D. S. S. (2001). Producir para vivir. Los caminos de la producción no capitalista. (Primera en español ed.). México, DF: Fondo de Cultura Económica.

 

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¿Quieres cambiar algo? Ponlo en duda. Economías alternativas.

Sí, y es que aquello que se considera verdad absoluta, es decir, un dogma no tiene oportunidad de tambalearse.

Ese camino lo conoce bien el modo de producción capitalista y nos han bombardeado con el mensaje de tal manera que varios han llegado a creerlo.

Johnn Holloway(Holloway, 2011) lo dice en la siguiente cita “hoy en día es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”  (Turbulence, 2008:3). Afortunadamente existen ejemplos de que la ruptura de los efectos negativos de la producción capitalista es posible.

Habrá que decir entonces que la forma de producción capitalista tiene tres efectos negativos:

  1. Producir sistemáticamente desigualdad.
  2. Formas de sociabilidad empobrecidas basadas en el beneficio personal y no en la solidaridad.
  3. Explotación creciente de los recursos naturales que ponen en peligro la vida en el planeta.

Mapa diferencia entre economías capitalista y econonías alternativas

 

Elaboración propia del autor con base en los postulados de Boaventura De Sousa Santos (Boaventura, 2001)

Por tanto las llamadas economías alternativas buscan hacer frente a estos efectos centrándose en tres principios:

  • La igualdad.
  • La solidaridad
  • La protección al ambiente.

Cada iniciativa social que lleve estos tres principios es un ejemplo práctico que pone en tela de juicio el “camino único” marcado por el capitalismo.
De tal manera que no hay iniciativas pequeñas, estas se manifiestan de distinta forma y son por lo general producto de la necesidad de encontrar satisfacción a necesidades sociales partiendo de los recursos que se tienen disponibles, pero aún más, construyendo recursos para la puesta en marcha de opciones viables.

Así se pueden identificar seis líneas de práctica en que se pone en duda, se cuestiona y se actúa en contra de modelos de producción capitalista y por la construcción o fortalecimiento de economías alternativas. Estas líneas son:

  • Seguir promoviendo formas asociativas de producción. Integrarse a una cooperativa, comprar a una cooperativa, difundir sus actividades, ayudar en su construcción visibilizar sus acciones, son tareas que ayudan a fortalecer la economía alternativa.
  • El desarrollo sustentable. No es necesario acabar con los recursos para satisfacer nuestras necesidades, toda acción encaminada a parar el uso indiscriminado e insostenible de recursos es un aporte a las economías alternativas.
  • El trabajo por la equidad y los enfoques de género. La clave es la inclusión, el feminismo lo ha buscado desde su trinchera y el reconocimiento a sus logros es trabajar por la construcción de economías alternativas.
  • El acceso a posibilidad de emprendurismo social por medio de la operación de microcréditos. Este tema debe ser considerado siempre que el acceso al crédito no se consiga en el único fin, sino en el medio para arrancar posibilidades de formación y de alcanzar la autonomía económica que separa hombres de mujeres, indígenas de mestizos, dueños de empleados.
  • La acción directa. Tomar acciones directas como la ocupación de tierras de ociosas o la opción por la autonomía, es una de las líneas que incide de forma más radical en la construcción economías alternativas.
  • La relocalización. Es decir comprar local, apoyar iniciativas en apoyo a productores locales, realizar compras en el entorno inmediato y favorecer cadenas de proximidad eliminando intermediarios son acciones directas en apoyo a las economías alternativas.

Todas las líneas numeradas anteriormente conviven en nuestro entorno y son pruebas fehacientes de que existen alternativas a la visión dogmática de la forma de producción capitalista.

 

Saludos!

 

Mtro. Rodrigo Rodríguez

 

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Fuentes consultadas

Boaventura, D. S. S. (2001). Producir para vivir. Los caminos de la producción no capitalista. (Primera en español ed.). México, DF: Fondo de Cultura Económica.

Holloway, J. (2011). Agrietar el capitalismo. El hacer contra el trabajo (Primera ed.). Puebla, México Sisifo Ediciones; Bajo Tierra; Herramienta Ediciones; BUAP.

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De José y María a “Joseph and Mary”. Las intervenciones culturalmente apropiadas.

Wixarikas en el norte de Jalisco

“Vamos a ver como civilizamos a esas familias”, esa fue la frase que mencionó una persona con buenas intenciones al referirse a la intervención con un grupo de familias wixaritari (también llamados huicholes).

Además de sentir molestia por escucharlo, me di cuenta que no consideraba un aspecto fundamental de la intervención: la planificación debe ser culturalmente apropiada y no solo una traducción forzada(Marín, 1996).

En México y otros países tenemos no solamente a un tipo de mexicano, sino una variedad de mexicanos, en un solo estado de la republica podemos encontrar vasta variedad de grupos étnicos y contextos, que demandan cada uno comprensión de las cualidades específicas en que un fenómeno social se presenta.

Pero ¿cuál es la metodología de intervención que utilizamos y cuál es la teoría que lo sustenta?, la verdad es que aun mucha de esta sigue siendo eurocéntrica. No, no es que de entrada esté mal tener un punto de referencia, de hecho es necesario, lo que está mal es pensar que la sola “adaptación de las técnicas” da como resultado conseguir buenos resultados.

En el caso de la psicología social además del eurocentrismo encontramos que la intervención social tiene un origen en América del Norte, especialmente en los Estados Unidos. Gran parte de los aportes latinoamericanos son disminuidos o simplemente desconocidos. Un ejemplo de lo anterior es el uso del barbarismo “empoderamiento”, como traducción del anglicismo “empowerment”, los psicólogos latinoamericanos y en general en las ciencias sociales lo hemos adoptado sin considerar, como lo critica la psicóloga social venezolana Maritza Montero, que varias de las acciones contenidas en el concepto se realizan en Latinoamérica desde hace más de tres décadas(Montero, 2004).

Niñas wixaritari

Niñas wixaritari

El resultado de esto es que las intervenciones que no tienen un diseño culturalmente apropiado, solo logran dilapidar esfuerzos y recursos, otorgando pobres resultados.

Ejemplos de esto lo podemos encontrar en campañas dirigidas a fortalecer la familia (tradicional) en grupos étnicos con prácticas culturales distintas. Otro ejemplo, es el diseño e implementación de campañas para prevenir en alcoholismo en jóvenes, utilizando un lenguaje y código de comunicación adultocéntrico. Un ejemplo más es la puesta en marcha de programas para atender a las mujeres sin considera el rol de poder que tienen dentro de un núcleo familiar y social en concreto.

Es decir, las buenas intenciones no bastan, y las malas traducciones estorban.

Saludos!

Rodrigo Rodriguez

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Bibligrafía

Marín, G. (1996). Consideraciones necesarias en el diseño de intervenciones culturalmente apropiadas en la promoción de la salud. In C. San Juan Guillen (Ed.), Intervención psicosocial (Primera ed., pp. 36- 45). Barcelona, España-: Anthropos.

Montero, M. (2004). El fortalecimiento en la comunidad, sus dificultades y alcances. Psychosocial Intervention, 13 No. 1, 5-19.

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